Percy Cayetano Acuña Vigil

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En torno al populismo

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Percy Acuña Vigil: En torno al Populismo

En política, el populismo (del latín: popŭlus, ‘pueblo’) es un término usado para designar a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar.

El populismo es el uso de "medidas de gobierno populares", destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si ésta posee derecho a voto, aún a costa de tomar medidas contrarias al estado democrático. Sin embargo, a pesar de las características anti-institucionales que pueda tener, su objetivo primordial no es transformar profundamente las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas sino el preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre los votantes.

El populismo lo que define es un sistema en el que el poder recae más en el pueblo que en sí mismo, no en que los políticos profesionales gobiernen para la mayor comodidad del pueblo.

Se trata de un concepto político que permite hacer referencia a los movimientos que rechazan a los partidos políticos tradicionales y que se muestran, ya sea en la práctica efectiva o en los discursos, combativos frente a las clases dominantes.

El populismo apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Suele basar su estructura en la denuncia constante de los males que encarnan las clases privilegiadas. Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes.

El término populismo tiene sentido peyorativo, ya que hace referencia a las medidas políticas que no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que tratan de conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias.

Sectores de izquierda han utilizado el término "populista" para definir a los gobiernos que, aún favoreciendo a los "sectores populares", no pretenden terminar con el sistema capitalista. Desde un punto de vista opuesto, los sectores conservadores han utilizado el término "populista" para definir a los gobiernos que presentan los intereses de las clases económicamente más altas  como separados y contrarios a los de las más bajas consideradas como una mayoría permanente con intereses homogéneos autoevidentes que no requerirían así del pluralismo político, destruyendo la posibilidad del disenso político y del crecimiento económico por vías privadas.

Los populistas se presentan a sí mismos como una representatividad diferente a la clásica: la democracia estaría encarnada en un movimiento político que demuestre representar aquellos intereses de las clases populares en términos de redistribución pública, sin las limitaciones clásicas y poliárquicas de la democracia liberal, vistas como una imposición oligárquica de una minoría económica a la clase política.

El populismo no aboga por ideologías precisas o por la concientización y el debate o consenso de tesis políticas o económicas claras sino que aboga por los sentimientos de aceptación masiva de un grupo en el poder y de una ideologización superficial pero intensiva. Por lo cual el populismo no es de "izquierda" o de "derecha", puesto que es una práctica del grupo en el poder y no un movimiento ideológico propiamente dicho.

El populismo, desde el punto de vista de la democracia vendría a significar algo equivalente a demagogia.

El populismo se refiere usualmente  a aquel sistema político mediante el cual un gobierno se asegura la fidelidad del voto popular a través de lo que comúnmente se conoce como subsidios sociales.

  • En el plano político-institucional las medidas de carácter populista se aseguran lealtades de las presidencias; en los municipios,  en los legisladores y con los jueces.
  • En el ámbito empresarial, las lealtades se aseguran a través de subsidios y medidas proteccionistas de diverso tipo, parece más importante la capacidad para cortejar al poder político y convertirse en experto en regulaciones del sector público que el conocimiento de los mercados.
  • Entre los medios de comunicación este mecanismo multiforme del populismo usualmente se manifiesta a través de la asignación de la pauta publicitaria oficial. También los medios oficiales o paraoficiales reciben un tratamiento privilegiado.
  • Esta forma de populismo se manifiesta también entre los artistas a través de contrataciones y entre los actores y cineastas, con los subsidios para películas y programas de televisión.
  • En el deporte, el Estado nacional usualmente se convierte en virtual organo de financiamiento.
  • Las Fuerzas Armadas comienzan a recibir importantes partidas secretas para actividades de inteligencia y, de esta forma, se asegura la lealtad de los mandos .
  • Con respecto a las organizaciones de derechos humanos, se ha visto cómo las irregularidades pusieron en evidencia un importante flujo de fondos hacia este sector y las entidades alineadas con el oficialismo con muy poca transparencia.
  • Determinadas confesiones reciben beneficios económicos. La contraprestación esperada es una posición más complaciente hacia el partido gobernante.
  • En los sindicatos, el alineamiento con el Gobierno es reforzado o motivado por un mayor o menor acceso a los fondos de obras sociales, ya sean los que se asignan por redistribución o los que se materializan en subsidios.
  • En las universidades públicas, la asignación de presupuesto también se ve  influida por el encolumnamiento o no con el oficialismo.
  • En todos estos ámbitos y sectores, el alineamiento con el oficialismo es usualmente premiado con distintos sistemas de asignación de fondos, mientras que las actitudes opositoras se castigan con la actitud contraria.
  • Esto genera un sistema político integral derivado de una filosofía política de acuerdo con la cual la asignación de beneficios económicos es el factor determinante de las lealtades políticas.

Origenes del término.

En el período de la última república romana, aparecieron una serie de líderes llamados populares ( factio popularium 'partido de los del pueblo') que se opusieron a la aristocracia tradicional conservadora y apostaron por el uso de las asambleas del pueblo para sacar adelante iniciativas populares destinadas a la mejor distribución de la tierra, el alivio de las deudas de los más pobres y la mayor participación democrática del grueso de la población. Entre sus líderes están varios de los Gracos, Publio Clodio Pulcro, Marco Livio Druso el Tribuno, Sulpicio Rufo, Catilina, Cayo Mario o Julio César.

Este grupo (factio) contó con la oposición acérrima del partido aristocrático de los optimates encabezado por Cicerón, que usó su poder político y su retórica para eliminar el poder político de los líderes de los populares.

El más conocido populismo clasico es el narodnichestvo ruso aparecido en los años 70 del siglo XIX.. Alexander Herzen, uno de sus fundadores y precursores,  en 1861 publico "Al pueblo".  Otro de los referentes es el de  P. Brock, quien publico el documento "Polish revolutionary populism. A study in Agrarian Socialist thought from 1830 to the 1850´s, en Toronto en 1977.

Brock, P. (1977). Polish revolutionary populism: A study in agrarian socialist thought from the 1830s to the 1850s. Toronto: University of Toronto Press.

Ver también: Joachim Lelewel (1788-1861), Populismo socialista. En 1847, él, junto a Karl Marx y Friedrich Engels, se convirtió en miembro fundador y vicepresidente, de la Gesellschaft zur Demokratische Einigung und Verbrüderung aller Völker , asentada en Bruselas. El anarquista Bakunin Michail fue fuertemente influenciado por él.

El populismo en América Latina.

En América Latina fue difundido desde el 30 y 40. E. Dussel y M. Casalla destacan entre sus principales referentes. En 1944 se publica el libro de Eugenius Gorski : "Dependencia y originalidad de la Filosofía en América Latina y en la Europa del Este. Publicado por la Universidad autonoma de México

En América Latina los primeros ejemplos de gobiernos considerados populistas fueron Lázaro Cárdenas en México, José María Velasco Ibarra en Ecuador, Juan Domingo Perón en Argentina, el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela, Rafael Ángel Calderón Guardia en Costa Rica y Getúlio Vargas en Brasil.  En Argentina, las dictaduras que derrocaron sistemáticamente a los gobiernos democráticos, lo hicieron con el argumento de que se trataba de gobiernos populistas.[cita requerida]

En esta línea de crítica política, han sido cuestionados como populistas, tanto gobiernos de derecha como de izquierda: los primeros identificados con el sistema capitalista y el liderazgo de los Estados Unidos, y los segundos identificados con posiciones nacionalistas y una posición desligada de los Estados Unidos.

En 2006, el ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, quien realizara en su país reformas desrregulatorias, en un artículo titulado "El populismo amenaza con regresar a América latina", sostiene que entre los elementos que hacen que un gobierno no sea populista, se encuentran tener «políticas públicas prudentes y sensatas», así como un mayor acercamiento a Estados Unidos.

Referencias