Percy Cayetano Acuña Vigil

Página organizada por Percy Cayetano Acuña Vigil, está dedicada a temas de información y de discusión del urbanismo, el planeamiento y la arquitectura, enmarcados por mi visión de la filosofía política.

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EL VALOR DE LA DECENCIA

PAV
En la actualidad se está tomando el término decente como slogan político.
 
Me pregunto: ¿Se puede adecentar la política? Siempre tenemos sospecha cuando se habla de política, y peor aún cuando de moral en la política se trata. Cuando se emplea el término decencia en política es extraño a ese contexto.
 
Uno de los valores que identifica más a una persona es su decencia, la cual necesita educación, compostura, buena presencia y respeto por los demás, y además guarda relación respecto a la forma de vestir; incluso utilizamos el término coloquial vístete ó pórtate como gente decente,  y yo hoy me pregunto ¿se sabe a qué nos referimos?

La Decencia es un valor que tiene que ver con el  comportarmiento digno en todo lugar. Como valor es un principio rector de la vida, y estos  valores dan contenido a nuestra existencia. En la medida que carecemos de ellos y en que no los vivimos nuestra propia  vida se torna vacía. Esto sólo nos sustenta que vivir de valores traducido en virtudes sí da contenido a la existencia, da sentido a la vida, y orienta el quehacer de una persona con un propósito gratificante. Permite enriquecer la motivación y por consecuencia consolida las esperanzas que se  pueda tener.

Comportarse decentemente significa desempeñar  en actos concretos una conducta que refleje la riqueza como persona y el respeto a los otros. Significa saber valorar a los otros y considerarlos en toda su riqueza humana. Ser decente significa ser una persona cabal, que es congruente, que tiene una unidad de vida - que dice lo que piensa, que actúa conforme a lo que dice - y que se comporta ante el mundo como tal, considerando en las relaciones humanas los respetos a que deben ser sujetos los otros que conviven con uno.

Por ejemplo, la puntualidad por  auténtica convicción de respeto ante un interlocutor, muestra realmente decencia. Cuando uno respeta los fueros de lo que a los otros le corresponde, se es una persona decente. Cuando al otro se le respeta en su totalidad como ser digno sin clasificarlo, se es una persona decente. Cuando no se buscan ni se solicitan derechos especiales, tratos preferenciales, etc. se es una persona decente; una persona educada.

Dinero, cultura y educación, en este momento lamentablemente no van  juntos. Es común ver personas que tienen "buena" apariencia, pero que son capaces de maltratar a los otros, aunque viajen en un automóvil último modelo, o personas que no evitan insultar a los demás, o que no les importa injuriar, o festinar tramites como algo natural.

 

Lo decente así, no sólo no quita lo educado, sino que es lo único que puede ser sosteniblemente educado. Lo decente es tratar a los demás con la cortesía debida, a presentarse ante los demás con la prestancia obligada, ¿y debida a qué u obligada a qué? a la dignidad que tienen los que reciben y a la que tienen los que dan.
 
La respuesta de Alejandro al mendigo ejemplifica lo que señalo: "tú pides como quien eres, pero yo doy como quien soy".
 
En política la decencia tiene que ver con la conducta responsable y respetuosa, por tanto digna, que se asume ante los ciudadanos, el país y ante la propia conciencia. En el contexto de la política lo central no es sólo si la persona es la decente, sino sí la línea política que se sigue es la decente y que es por donde han entrado todas las indecencias que terminan por calificar a la persona.
 
Este es el punto que no se toca, y es el que define en última instancia la decencia en política.
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