Percy Cayetano Acuña Vigil

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¿Porqué gana la ultra derecha en Francia?

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Porque gana la ultra derecha en Francia.

  • El ultraderechista Frente Nacional ha sido la fuerza más votada en las elecciones regionales francesas celebradas el domingo, con un 29,47% de los votos si se tiene en cuenta el conjunto de los sufragios emitidos a nivel nacional.
  • El partido de Marine Le Pen se impone así a Los Republicanos de centro-derecha (26,66%) y al Partido Socialista del presidente François Hollande (22,98%), según datos oficiales del Ministerio del Interior.
  • Según la protagonista y líder del FN, Marine Le Pen: “La victoria del FN es la revuelta del pueblo contra las élites”.
  • Pero analistas coinciden que se trata del triunfo del populismo ante el miedo a la inmigración y al terrorismo.

El ultraderechista Frente Nacional ha sido la fuerza más votada en las elecciones regionales francesas celebradas el domingo con un 29,47% de los votos si se tiene en cuenta el conjunto de los sufragios emitidos a nivel nacional. El partido de Marine Le Pen (en la imagen) se impone así a Los Republicanos de centro-derecha (26,66%) y al Partido Socialista del presidente François Hollande (22,98%), según datos oficiales del Ministerio del Interior. Además, el Frente Nacional es la fuerza más votada en seis de las doce regiones en las que queda dividida la Francia continental. En Norte-Paso de Calais-Normandía, en la que la propia Le Pen es cabeza de lista, los frentistas han conseguido el 41,2 % de los votos. El FN ha ganado en seis de las trece regiones.

Se trata de la segunda convocatoria electoral en la que el partido de Le Pen (derecha pagana) se convierte en el más votado, después de las elecciones europeas de mayo de 2014, en las que obtuvo el 25% de los sufragios.

No obstante, aún queda la segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo.

Tras estos resultados, es interesante preguntarse por qué está en auge el partido ultraderechista, de la derecha pagana.

Si acudimos a las explicaciones de su líder (FN), Marine Le Pen, su victoria constituye “la revuelta del pueblo contra las élites”, informa Efe. Los ciudadanos, según indicó en la emisora RTL, “no soportan ya el desprecio de una clase política que durante años ha defendido sus intereses” y no los de la población. El País, señaló, se encuentra en una situación dramática en materia de creación de riqueza, y los franceses “tienen ganas de que cambie”.

Le Pen pidió no caricaturizar los argumentos de su partido, y se preguntó qué tiene de extremo “decir que hay que cesar el actual flujo de inmigrantes, cuando Francia no tiene los medios para acogerlos”, o de afirmar que “hay que dejar de ayudar a los grandes grupos financieros para apoyar a las pequeñas empresas”.

Según El Mundo, “estamos ante la explotación populista del miedo. Pero el resultado de ayer en Francia debe obligar a los políticos -y en especial a los partidos de izquierda- a asumir los errores de su gestión y su fracaso para articular un discurso que se adecúe a los nuevos desafíos sociales. El partido de Marine Le Pen, si mantiene su avance, puede llegar al Elíseo. Que no lo consiga depende de la capacidad de los partidos tradicionales para convencer a los franceses de que ningún país puede ser grande y libre con recetas que sólo disparan el miedo”.

Por su parte, La Razón afirma: “El triunfo del Frente Nacional apunta a un horizonte de tensiones e incertidumbres contrarios a la estabilidad y la calma que Francia necesita en un momento crítico como el actual, en plena guerra contra el terrorismo. El discurso xenófobo y ultranacionalista del partido de Marine Le Pen ha calado en una sociedad que se siente amenazada y vulnerable, y que necesita algo más de lo que los dos grandes partidos, el de Los Republicanos de Sarkozy y el Partido Socialista de Hollande, han ofrecido. Pero el respaldo a las tesis extremistas, antisistema y antieuropeas del FN es una muy mala noticia, que debe conducir a aquellos dos grandes partidos a una reflexión interna y autocrítica para contrarrestar los efectos nocivos del populismo frentista de la extrema derecha”.

En opinión de La Vanguardia, “el voto del miedo ha funcionado y buena parte de los franceses se ha decantado por apoyar a quienes defienden desde siempre políticas de dureza con la inmigración”.

Mientras que para El Periódico, “los recientes ataques terroristas de París han contribuido, sin duda, al aumento del voto a la extrema derecha, sin que la subida de popularidad del presidente, François Hollande, por su actuación decidida después de los atentados, haya servido para evitar la derrota socialista.

Andrés Velázquez
andres@hispanidad.com

Preocupación en Francia: triunfó la ultraderecha tras la masacre de París y la crisis migratoria

Lunes 07 de Diciembre | 09:01

Con un discurso xenófobo, el Frente Nacional liderado por Marine Le Pen se convirtió en el partido más votado al lograr alrededor del 30% en las elecciones regionales. Detrás se ubicaron los derechistas de Nicolás Sarkozy y en tercer lugar el Partido Socialista de François Hollande. La abstención alcanzó al 50% de los habilitados para votar. 

Preocupación en Francia: triunfó la ultraderecha tras la masacre de París y la crisis migratoria

Preocupación en Francia: triunfó la ultraderecha tras la masacre de París y la crisis migratoria

En unas elecciones regionales en la que prácticamente la mitad de los franceses no votó, el ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen se convirtió ayer en el mayor partido del país al lograr alrededor del 30% de los votos en todo el país según las primeras proyecciones. La derecha nucleada en Los Republicanos liderados por el ex presidente Nicolas Sarkozy, quedó en segundo lugar con un 27%, relegando a un tercer puesto al Partido Socialista (PS) del presidente François Hollande, que obtendría entre 22 y 23 por ciento. De las 13 regiones del país, ocho quedarían en manos de Los Republicanos, dos del FN y una del PS. Ayer se elegía 1757 consejeros regionales y 153 consejeros territoriales. Donde no hubo una definición habrá una segunda vuelta el próximo domingo. El PS anunció que no participará del balotaje donde no tenga posibilidades de ganar y Sarkozy adelantó que no hará alianzas cuyo único objetivo sea el de impedir nuevos triunfos del FN en la nueva ronda.

En las sedes partidarias del FN la felicidad fue inmediata y los festejos con música, bailes y globos de colores comenzaron apenas se conocieron las primeras proyecciones. Sarkozy también se apuró para capitalizar el duro revés sufrido por el gobierno.

"Necesitamos entender y comprender la profunda exasperación de los franceses (...) no entender esta exasperación sería irresponsable", dijo el ex presidente. En medio de un masivo despliegue militar y policial en todo el país, enmarcado en el nivel máximo de alerta que se vive desde los atentados terroristas del 13 de noviembre pasado en París, la jornada electoral se realizó sin ningún inconveniente ni irregularidad.

Una exultante Marine Le Pen, ganadora en la región norteña de Nord Pas de Calais, aseguró en un breve discurso que su partido "es el único frente verdaderamente republicano" y llamó a "todos los patriotas franceses" a unirse al FN en la segunda vuelta, al tiempo que calificó los resultados obtenidos por su partido como magníficos y criticó la "campaña de calumnias e intimidación que hemos sufrido pero que no trastocaron en nada la voluntad profunda del pueblo. Francia levanta la cabeza, somos el primer partido", agregó. Su sobrina Marion, triunfadora en la región sureña de Provenza, Alpes y Costa Azul, celebró convocando a ponerle un freno definitivo a la migración, "que nada le da ni le aporta a nuestra cultura y a nuestra economía".

El portavoz oficial del gobierno, Stéphane Le Foll, consideró que si se suman los votos de la izquierda, esta es mayoritaria, pese a que el PS se situó como la tercera fuerza política. Le Foll hizo la observación considerando la suma de votos del PS más los Verdes y el Frente de Izquierda, que ayer votaron por separado.

Más allá de la reciente reforma de distritos regionales, que prometía dar más poder a los grandes partidos, los comicios de ayer se realizaron a la sombra de los atentados del mes pasado, cuando un grupo de atacantes suicidas mató a 130 personas en una ola de violencia reivindicada por la milicia del Estado Islámico. Con ese trasfondo, el FN de Le Pen y su discurso xenófobo y anti migratorio ganaron popularidad en las últimas semanas, con inéditas ventajas en al menos dos regiones "propias" de la familia Le Pen: Nord Pas de Calais, donde domina Marine; y Provenza, Alpes y Costa Azul, región donde se hizo fuerte Marion, sobrina de la líder ultraderechista. En ambas, el FN superó el 40% de los votos.

En la primera de estas dos regiones se encuentra la terminal del Eurotúnel que une al continente europeo con el Reino Unido, y que en los últimos meses se convirtió en uno de los escenarios dramáticos y tensos de la crisis de refugiados que sacude a la Unión Europea. Miles de ellos, procedentes de Medio Oriente y África, se instalaron en los alrededores de la ciudad de Calais a la espera de una oportunidad de colarse en el Eurotúnel y llegar a suelo británico. 

Marion Le Pen, la heredera más radical que su tía y su abuelo

Marion Maréchal-Le Pen, que a punto de cumplir los 26 años se convirtió en las elecciones de ayer en la ultraderechista más votada de Francia, no sólo desplazó de las marquesinas a su tía Marine, sino que logró cumplir el sueño que siempre desveló a su abuelo Jean-Marie, el fundador del Frente Nacional: ganar en la región Provenza Alpes Costa Azul.
"La estirpe de los Le Pen está a buen resguardo con ella", había dicho el viejo Le Pen el año pasado. Ayer, en una cosa, coincidieron los autores de las semblanzas de la más chica de la familia: es incluso más radical y menos sutil que su abuelo, aunque mucho más bella.
La gran esperanza del partido, que no por ello es la gran esperanza de su tía, nació el 10 de diciembre de 1989, fue criada por su padrastro, Samuel Maréchal, líder de las Juventudes del Frente Nacional (FN) en la década del 90 del siglo pasado, y es hija de Yann, la hermana melliza de Marine. Su debut político se produjo en 1992, cuando aún no había cumplido los tres años. Entonces, el abuelo posó con ella en brazos para un cartel de campaña que fue pegado en todos los muros de Provenza Alpes Costa Azul.

EL MAPA POLÍTICO

De las 13 regiones a las que se redujo el mapa electoral tras la última reforma realizada hace dos años, ocho le corresponderán a la derecha de Los Republicanos de Nicolas Sarkozy, dos a la ultraderecha del Frente Nacional y tres seguirán en manos del Partido Socialista del presidente François Hollande.

En la última elección, con 22 regiones, 21 habían quedado en manos del socialismo. 

Francia y el voto del miedo

Solo un 'frente republicano' parará los pies al partido de Marine Le Pen

 
 
Simpatizantes del Frente Nacional reunidos en Henin-Beaumont (norte de Francia), durante el anuncio de los buenos resultados de su partido en las elecciones regionales.

Simpatizantes del Frente Nacional reunidos en Henin-Beaumont (norte de Francia), durante el anuncio de los buenos resultados de su partido en las elecciones regionales. / PASCAL ROSSIGNOL (REUTERS)

El éxito del Frente Nacional en la primera vuelta de las elecciones regionales francesas augura tiempos de autoritarismo, soberanismo, antieuropeísmo y xenofobia en el corazón de Europa. No tanto por la importancia del poder de las regiones —muy inferior al de las autonomías españolas— como por el hecho de que cada paso confirma la atracción de otros partidos hacia los temas de la ultraderecha, ya sea en el terreno de la inseguridad, del exceso de inmigrantes o del miedo a la globalización.

La ultraderecha encarnada ahora por Marine Le Pen —y antes por su padre— ha construido una oferta basada en la necesidad de proteger a las masas populares de los temores que les amedrentan, desde el miedo a quedarse sin protección social hasta la inseguridad. Ese discurso apenas ha sido contrarrestado por la derecha, dirigida por Nicolas Sarkozy, ni por los socialistas, instalados en el poder estatal y a punto de ser desalojados de la mayoría de las regiones.

El viraje ideológico comenzó hace muchos años, pero la emoción provocada por los atentados yihadistas en París ha sido aprovechada por el Frente Nacional para construirse un bulevar, mezclando la crisis migratoria actual, la presencia en Francia de la mayor comunidad musulmana de Europa y las amenazas terroristas. Haber declarado a su país “en guerra” contra el Estado Islámico ha rehecho la popularidad de François Hollande, sin que se haya traducido en buenos resultados electorales para los socialistas.

A ello se une el relativo fracaso económico del país, que vive de forma dramática una tasa de paro por encima del 10% y alimenta la campaña ultraderechista de la cólera del pueblo “contra las élites” —que recuerda el discurso ya abandonado por Podemos del pueblo “contra la casta”—, en este caso respaldada por el voto de jóvenes mal integrados.

Sarkozy y Hollande aparecen hoy en situación comprometida para lograr un nuevo mandato presidencial en 2017. A Le Pen solo le queda lanzarse al asalto de la jefatura del Estado, dentro de poco más de un año. Salvo que se cree un frente republicano capaz de pararle los pies.

 

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