Percy Cayetano Acuña Vigil

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En el 55% de los distritos de Lima cierran calles por ejecución de obras

La Municipalidad de Lima y otros cinco concejos trabajan en 25 jirones y avenidas. En horas punta, los desvíos en el Cercado soportan 1.200 vehículos.

Posiblemente no haya un solo limeño que a estas alturas no se haya topado con alguna de las obras que se ejecutan en Lima. Según se pudo corroborar, en el 55% de los 43 distritos de Lima Metropolitana se está ejecutando obras municipales o de servicios públicos, como cableado eléctrico o instalación de tuberías.

Solo en el Cercado se han cerrado entre dos y cuatro cuadras de los jirones Huancavelica, Miró Quesada, Camaná, Carabaya y Junín por obras de renovación de pistas y veredas que está ejecutando el concejo metropolitano. Sin contar con el embotellamiento que se forma en horas punta en el cruce de Roosevelt, Lampa y Paseo de los Héroes Navales debido a la reubicación de las líneas de alta tensión y redes de agua de lo que será la futura estación central.
El ingeniero y ex regidor metropolitano Luis Morante señala que en calles estrechas y de dos carriles, como las del Damero de Pizarro, circulan unos 400 a 600 vehículos por hora, por lo que cerrar una vía y desviar su carga vehicular a otra hace que esta última soporte el doble y hasta el triple de vehículos. En horas punta, la cifra llega a 1.200. "Las calles de Lima son estrechas y caóticas de por sí. Lo ideal sería trabajar un tramo y luego otro. No en simultáneo, excepto en zonas donde no haya viviendas y se pueda hacer de madrugada", explica.

Otro problema fácil de constatar es que las rutas alternas no están debidamente señalizadas. Para quien no tiene impregnado en la frente el mapa del Cercado, es fácil sentirse engullido por el laberinto del tráfico.

Para el jefe de Proyectos Especiales de la comuna limeña, Luis Sanabria, el problema apunta a otro lado. Él asegura que la elección de las calles a trabajar se hizo considerando rutas de desfogue y jirones que van en sentido contrario.

Para el presidente del Centro de Investigación y Asesoría del Transporte Terrestre (Cidatt), Juan Tapia Grillo, un buen control de obra debe implicar un plan de desvío que tome en cuenta el flujo vehicular y las horas punta, pero hay distritos que no lo hacen. "Los trabajos deben cubrir los requerimientos técnicos, sin obviar la coordinación con el vecino", sostiene.

En Rímac, Magdalena, Breña, La Victoria y Jesús María también se viene dando mantenimiento a las pistas y veredas. En los dos primeros distritos se ha roto la pista en algunas arterias. Por ejemplo, en el jirón Cusco, en Magdalena, una de las cuadras cerradas da al frontis de la comisaría del distrito. "Les estamos dando todas las facilidades para que ingresen y salgan los patrulleros", explica Augusto Mujica, jefe de obras públicas de dicho distrito.

Los vecinos de estas zonas son los primeros que disfrutarán pistas sin baches y veredas nuevas, pero lo que no toleran es ver a obreros que trabajen con la paciencia que ellos ya van perdiendo. Para la mayoría de contratistas, la reparación de un tramo (cuatro cuadras) tiene un tiempo máximo de ejecución de 45 días, pero el presidente del Colegio de Ingenieros, Javier Piqué, considera que ese plazo es excesivo; el mismo trabajo se hace en tres semanas. "En general hay mala planificación. Se debería trabajar de día y noche y con mayor fuerza los fines de semana, además de contar con un mayor número de personal y equipamiento. Esto les implica una mayor inversión, pero ello se justifica con el dinero y horas que ahorraría el vecino".
En conjunto, los concejos distritales están laborando en 25 jirones o avenidas de la capital, con el cierre parcial o total de las mismas. Sin embargo, las empresas de servicios también añaden su cuota de trabajo y congestión. Personal de la empresa de gas natural Cálidda indicó que a la fecha solo realiza una obra menor en San Miguel; mientras que Luz del Sur está haciendo trabajos de electrificación de gran envergadura en Villa María del Triunfo, pero es Sedapal el que tiene mayores proyectos en ejecución. En Ate-Vitarte, Carabayllo, Chaclacayo, Comas, Independencia, Puente Piedra, Ventanilla y San Juan de Lurigancho se encuentra haciendo excavaciones, tendidos de tuberías y reparaciones, cuya fecha máxima de finalización está estimada al 15 de abril. En total son 91 zonas, pero las de mayor envergadura son otras 14 obras que se vienen ejecutando en Surco, Miraflores, Villa El Salvador, La Molina, San Luis, El Agustino, Ate y Santa Anita.

Para cerrar el círculo, la Empresa Administradora de Peajes (Emape) está trabajando en cinco puntos de la capital: San Martín de Porres, Lurín, La Molina, Lima y Chorrillos. En este último, la obra denominada Vía Alimentadora Sur ha sido descrita como infernal por los choferes de transporte público y particular que deben transitar por la denominada Curva de Chorrillos (frente a la comisaría de Villa). "Se ha contratado 70 miembros de la Policía Nacional para aligerar el tránsito en las cinco obras que beneficiarán a todos, además se cuenta con efectivos de cada distrito", sostuvo Armando Molina, representante de Emape.

Las calles de Lima requieren urgente reparación, pero como señalan Morante y Piqué, las autoridades pueden y deben optimizar el control del tráfico al realizar estos trabajos. Soportar no puede ser la única solución.

Según el último Plan Maestro de Transporte para Lima y Callao, elaborado por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), en las horas punta (7:30 a.m. o 6:30 p.m.) las velocidades de circulación vehicular se reducen a diez kilómetros por hora.

Las unidades de servicio urbano recorren 20 kilómetros en hora y media, cuando esa distancia deberían hacerla en no más de 30 minutos.

En las llamadas horas críticas se forman 119 cuellos de botella en 30 vías principales con intersecciones señalizadas.

En las próximas semanas, Lince y Pueblo Libre comenzarán a realizar trabajos de mantenimiento. San Miguel y San Borja lo harán en junio.

Fuente: El Comercio

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