Percy Cayetano Acuña Vigil

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El concepto de Alienación

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Percy Acuña Vigil 

En anterior escrito señalaba que la arquitectura esta alienada. Veamos que implica esta calificación:

El término alienación de acuerdo al RAE proviene del lat. alienatĭo, -ōnis. Se refiere a la acción y efecto de alienar. Es el proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. La alienación es el resultado de ese proceso.

En su acepción corriente, la alienación es un fenómeno por el cual el hombre se convierte en extranjero de sí mismo, ajeno a sí mismo. Puede tener el mismo sentido que enajenación.

Para que un hombre, o un grupo o clase, esté alienado es preciso que ciertas fuerzas le precipiten a ese estado fuera de su naturaleza y de sus intereses, hacia objetivos que no son los suyos, pero que él cree que los son. Por ejemplo, se dice que la mujer está alienada por su conversión en objeto de consumo para el hombre: la moda, los cosméticos, la manera de andar, la convierten en una servidora sexual, papel que ella acepta y perfecciona de manera aparentemente voluntaria, pero en realidad está alienada, convertida en un ser distinto de su verdadera naturaleza y por tanto, sin posibilidad de alcanzar plenitud y satisfacción, aunque le parezca lograr lo que se ha propuesto.

La alienación es un concepto que caracteriza tanto el proceso como los resultados de transformar, en determinadas condiciones históricas, los productos de la actividad humana y de la sociedad (productos del trabajo, dinero, relaciones sociales, etc.), así como las propiedades y aptitudes del hombre, en algo independiente de ellos mismos y que domina sobre ellos. Según el marxismo existen tres tipos de alienación:

Religiosa: Resignación, justificación capitalista; Marx lo denomina como "el opio del pueblo", la dominación religiosa y consagración a un dogma[1], y según su teoría frustra el desarrollo de la individualización de la conciencia humana.
Política: Pertenecemos al Estado. Según Marx No todos somos iguales ante la ley. O, contractualmente aceptamos que "unos sean más iguales que otros".
Económica: Según Marx, el trabajo nos esclaviza, el hombre se convierte en mercadería, el producto que creamos no nos pertenece (es algo ajeno a nosotros). Es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción.

Evolución del concepto de Alienación
El concepto latino de alienatio tenía siempre dos significados: uno de contenido jurídico, el otro de contenido médico[2]. Así, Séneca y Cicerón hablaban de la alienación como de una "transferencia de la propiedad",[3] como Rousseau lo hará más tarde en el siglo XVII para indicar la cesión de los derechos individuales. En cuanto al contenido médico, Celso y Scribonius Largus describían la alienación como "enfermedad mental" o como "desvanecimiento[4]".

Pero también se debe tener presente que el concepto latino conserva otros significados secundarios, aunque no menos importantes, que influyeron en el significado posterior de la palabra alienación, dado sobre todo por Feuerbach, Hegel y Marx. Por ejemplo, en Cicerón, el concepto de alienación tiene el significado de "deserción" o "pérdida de la amistad".[5]

En Milton y en Fenelón conserva un contenido eminentemente religioso. El primero se lamenta del ser que está "alienado de Dios", del hombre "alienado" de sí mismo a causa de las "oscuras idolatrías del alienado pueblo de Judá".[6]  Fenelón hace las mismas consideraciones con relación al comportamiento de aquellos cristianos "aliénés de la vie de Dieu!"[7] Es en esta línea que se habla de liberar al hombre de la autoalienación. Como lo escribiera Marx en La cuestión judía, liberación imaginaria, "abstracta universalidad", teórica, formal, con la cual "se acompaña el mundo del egoísmo[8]".

Adam Smith, en su investigación sobre la riqueza de las naciones, ya escribía, al hablar de la Edad Media, que "el vasallo no se puede alienar sin el consentimiento de su superior".[9] Para Kant, por ejemplo, la alienación no es sino, la transmisión de la "propia propiedad" a otro "La posesión (física) -escribe- es, por consiguiente, la condición de la posibilidad del uso (manipulación) de un objeto como de una cosa, aunque si bien este objeto, por otro motivo, deba ser tratado como una persona."[10] Ya antes había escrito que el contrato de trabajo, o sea, loctio opere, no es sino la "concesión del uso de mis fuerzas a otro por un determinado precio (merges)." Según este contrato, por lo tanto, el trabajador es un mercenarius.[11] Por  consiguiente, la alienación humana es la condición del hombre en donde éste se convierte en un objeto vendible. Con razón, pues, Marx dirá, siguiendo este sentido, que "la venta es la práctica de la alienación". [12] 

En la filosofía, la alienación es una idea que evoluciona de Johann G. Fitche (1762-1814) a G. Wilhelm Hegel (1770-1831), de Hegel a Ludwig Feuerbach (1804-1872), de Feuerbach a Karl Marx, adquiriendo cada vez más un valor político y concreto.

Las fuentes de la idea de alienación pueden encontrarse en los representantes de la Ilustración francesa (Rousseau) y alemana (Goethe, Schiller). Objetivamente, esa idea expresaba la protesta contra el carácter antihumanista de las relaciones de propiedad privada. Ese aspecto del problema encontró eco en la filosofía clásica alemana, pese a que en ella se hacía hincapié en otras cuestiones. Ya en Fichte, la alienación del sujeto es la creación del mundo por un «Yo» abstracto.

La alienación según Hegel

Quien desarrolló con mayor plenitud la interpretación idealista de la alienación fue Hegel, en cuya filosofía todo el mundo objetivo aparece como «espíritu alienado». El objetivo del desarrollo, según Hegel, estriba en superar dicha alienación en el proceso del conocer. Por otra parte, en la concepción que tiene Hegel de la alienación figuran conjeturas racionales sobre algunas particularidades del trabajo en una sociedad de clases antagónicas.

La alienación si bien puede entenderse como una categoría relativa a disfunciones sociales del individuo, encuentra su mayor uso en la filosofía. También la alienación caracteriza la transformación de fenómenos y relaciones, cualesquiera que sean, en algo distinto de lo que en realidad son, la alteración y deformación, en la conciencia de los individuos, de sus auténticas relaciones de vida. Las fuentes de la idea de alienación pueden encontrarse también de manera simbólica en los representantes románticos de la Ilustración francesa (Rousseau) y alemana (Goethe, Schiller).

Objetivamente, esa idea expresaba la protesta contra el carácter antihumanista de las relaciones de propiedad privada. Ese aspecto del problema encontró eco en la filosofía clásica alemana, pese a que en ella se hacía hincapié en otras cuestiones. Fue Hegel quien la utilizó por primera vez como negación, en relación con lo real. Las palabras alemanas Entfremdung (alineación) y Entässerung (desposeerse) eran ya conceptos usados en la literatura filosófica anterior a Hegel.

Feuerbach consideraba la religión como alienación de la esencia humana, y el idealismo como alienación del entendimiento. Sin embargo, al reducir la alienación exclusivamente a los fenómenos de la conciencia, Feuerbach no encontró los caminos reales para acabar con dicha alienación, pues los veía sólo en la crítica teórica.

La alienación según K. Marx

Marx, quien es deudor de la filosofía hegeliana, toma el término y lo aplica a la materialidad; en concreto a la explotación que sufría el proletariado. Para Marx, la alienación es una consecuencia de la división del trabajo: el individuo no participa de la actividad social total, que para él pierde su carácter humano. El trabajo se convierte así en un poder extraño al hombre, que llega a aislarle en su mínima esfera de actividad.

K. Marx, que en distintas obras, sobre todo en sus Manuscritos económico-filosóficos (1844), analizó con suma profundidad el problema de la alienación, parte de que ésta caracteriza las contradicciones de un determinado nivel de desarrollo de la sociedad. Relaciona la alienación con la existencia de la propiedad privada y de la división antagónica del trabajo. Entendida de este modo, la alienación abarca toda la actividad humana, pues cada tipo de dicha actividad se convierte en monopolio de un grupo aislado de personas, cuyo hacer es extraño a todos los demás miembros de la sociedad.

En sus obras clásicas de las décadas de 1850 y 1860, Marx sustituye la categoría de alienación, que figuraba en sus primeros trabajos, por todo un sistema de conceptos, entre los cuales la alienación también aparece como característica concreta de las relaciones de producción del capitalismo (fetichismo de la mercancía)[13].

Tanto para Marx como para Hegel, este concepto describe la siguiente situación que le puede sobrevenir a un sujeto: cuando no se posee a sí mismo, cuando la actividad que realiza le anula, le hace salir de sí mismo y convertirse en otra cosa distinta a la que él mismo propiamente es, decimos que dicho sujeto está alienado; la alienación describe la existencia de una escisión dentro de un sujeto, de un no poseerse totalmente y, como consecuencia de ello, comportarse de un modo contrario a su propio ser. Sin embargo, aunque Marx tomó este concepto de Hegel, hay importantes diferencias en el modo en que ambos filósofos la interpretaron:

Para Hegel el sujeto de la alienación es la Idea (que algunos intérpretes de su pensamiento identifican con el mismo Dios), para Marx el sujeto es el hombre. Para Hegel la alienación consiste en el peculiar procedimiento por el cual la Idea se hace otra cosa radicalmente distinta de sí, se enajena y se hace Naturaleza; y las razones de este extraño destino son de índole teológica, pues tienen que ver con los planes de la Idea (Dios) para su propia perfección o autoconocimiento.  

En Marx la alienación se refiere a la explotación del hombre por el hombre, se refiere a la pérdida de autonomía y libertad de una clase social como consecuencia de la explotación a la que le somete otra clase social, principalmente por el hecho de existir la propiedad privada de producción.

Marx considera que con la aparición de la propiedad privada se produce una circunstancia social totalmente nueva y que sólo podrá eliminarse con la abolición de dicha forma de propiedad. Podemos entender esta nueva situación si nos fijamos en la alienación en la sociedad esclavista: en esta sociedad el esclavo no se pertenece a sí mismo sino al amo; el amo puede disponer a voluntad del esclavo, de su cuerpo, de su mente, de su personalidad y sus habilidades.

Cabe distinguir el individuo mismo, su actividad y los objetos producidos por su actividad; pues bien, en dicha sociedad, el esclavo no es dueño ni de sí mismo (carece de libertad completa, no puede hacer lo que quiera con su cuerpo, ni con su sexualidad, ni con su mente) pero tampoco es dueño de su actividad, ésta le pertenece al amo, como también le pertenece al amo el conjunto de objetos producidos por el esclavo (por ejemplo los objetos de su actividad manual, lo que obtenga por trabajar en el campo, ...).

Según Marx, lo mismo ocurre en el sistema de producción capitalista: aquí el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más en la cadena de producción de bienes. La propiedad privada convierte los medios y materiales de producción en fines en sí mismos a los que subordina al mismo hombre. La propiedad privada aliena al hombre porque no lo trata como fin en sí mismo, sino como mero medio o instrumento para la producción.

La alienación principal es la alienación económica, la alienación que se da como consecuencia de la estructura socioeconómica que descansa en la propiedad privada, pero no se agota en ella, pues también se expresa en la alienación religiosa, política, e intelectual. Se puede entender toda la propuesta filosófica de Marx como el intento de crear una filosofía que permita comprender las causas de la alienación (y en último término del sufrimiento humano) y encontrar su solución.

La alienación en Psicología

En medicina el concepto de alineación se refiere al trastorno intelectual, tanto temporal o accidental como permanente. La alineación, o enajenación, o extrañamiento es la circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos.[14]

En Psicología es el estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad. Se usa este término con referencia a todos los trastornos mentales; se refiere al hecho de que quien los padece no es dueño de sí mismo, está fuera de sí, "no rige" su conducta, sino que actúa tan contra sí mismo como si fuera otro quien toma las decisiones por él o por ella.

Esta es la forma culta de enajenación, que tiene como inconveniente el hecho de que no se usa exclusivamente para nombrar la enajenación mental, sino también para la enajenación de bienes. Las dos formas han venido a tener más importancia jurídica que clínica, por cuanto que los actos delictivos realizados en condiciones de enajenación mental (circunstancia que corresponde determinar a un médico forense) se homologan a lo que antiguamente fue la posesión diabólica.

Es más probable que precisamente venga de este fenómeno el concepto de enajenación o alienación mental. La simetría es tal que del mismo modo que antiguamente era el exorcista el que certificaba la expulsión del mal espíritu que tenía dominado al poseso, y en virtud de esa certificación se le dejaba en libertad porque ya no era peligroso, en la modernidad es el informe del psiquiatra en el sentido de que el reo ha quedado libre de la enajenación o de la reincidencia en la misma, lo que determina que el juez decrete su libertad.

Hay un elemento más que configura el concepto de enajenación, y es que del mismo modo que se enajenan bienes, se enajenaban personas. Y al que había sido enajenado, es decir al que había pasado a ser propiedad de otro, no se le podía considerar a él responsable de sus actos, en especial si actuaba bajo la voluntad de su dueño, sino a éste. Es una forma física y jurídica de enajenación.

Remitiéndonos a la etimología del término, se encuentra que Alius, alia, aliud significa otro, otra. Alienus, aliena, alienum se ha transformado al pasar al español en ajeno, con la misma gama de significados. Y existe también en latín el verbo alieno, alienare, alienatum, que se corresponde con los significados de enajenación tanto de bienes como de la mente y del ánimo, aunque con una gama más amplia. Y el participio perfecto pasivo alienatus, alienata, se usaba ya en latín con el valor de enajenado, extraviado mental, que no es dueño de sí mismo. Se usaba también este participio en medicina para expresar respecto al cuerpo humano la insensibilidad (como si los golpes, cortes, etc. los recibiera otro).

Id quod astrictum est, alienatur, decía Celso: "lo que es sometido a presión, se insensibiliza". Es evidente que no se le ha asignado a la palabra enajenación y a su cultismo alienación, ningún valor que no tuviese ya en latín. Se trata en cualquier caso de ser otro, empezando por la sensibilidad física, pasando por la anímica y acabando en la toma de decisiones. De este modo se considera alienado al que no es él mismo actuando, sino que es otro (alius, alienus, ajeno a sí mismo).

En la actualidad no dejan de aumentar las circunstancias en las que cada uno no es dueño de sí mismo: habrán desaparecido las posesiones diabólicas, pero no nos hemos liberado de los malos espíritus, ni menos del mal espíritu. Ha desaparecido la esclavitud, pero hemos caído en la alienación de los créditos asfixiantes, de drogadicciones esclavizadoras, de tremendas presiones insensibilizadoras que han convertido nuestra actividad en alienada.

Otros conceptos de alienación han sido desarrollados por:

J. J. Rousseau (El Contrato Social, I, VI), G. F. W. Hegel (Fenomenología del espíritu, el espíritu), K. Marx (Primeros escritos), J. P. Sartre, H. Marcuse (El hombre unidimensional)

Sociólogos: Max Weber , Simmel , E. Durkheim , P. Naville , C. W. Mills, H. Lefebvre

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[1] Un dogma es una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica. La enseñanza de un dogma o de doctrinas, principios o creencias de carácter dogmático se conoce como adoctrinamiento.En su origen el término podía significar también una norma o decreto emitido por una autoridad, o una opinión característica de una escuela filosófica. Con el crecimiento de la autoridad de la Iglesia, la palabra adquirió el que ahora es su significado principal, dogma teológico, del que derivan, por analogía, el resto de los usos habituales. Serían así dogmas no sólo las verdades de la religión católica, sino las de cualquier otra religión, o cualquier otra creencia que es proclamada verdad indiscutible.
[2] PIÑÓN G., Francisco.  La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx. Dpto. de Filosofía de la UAM-Iztapalapa. 
[3] SÉNECA. De Beneficiis, 5, 10: Cicerón. Topica, 5.

[4] CELSO. De medicina, IV, 2, 2: Scribonius Largus, Campo Medicament, 1980.

[5] CICERÓN. Ad Quintum Fratrem, 1,4,4: De amicitia, 21, 76.

[6] MILTON. Paraíso perdido, Lib. 1.

[7] FENELON. Ouvres, vol. XVII, Versailles, 1820, p. 328.

[8] MARX. Sulla questione ebraica, en Marx-Engels, Opere, III, Ed. Ruiniti, Roma, 1976, p. 187. 
[9] ADAM SMITH. An lnquiry into the nature and causes of the wealth of the Nations, E. Everiman, Vol. 11, p. 342.  
[10]  KANT. Principi metafisici della dottrina del dritito., UTET, Torinto, 1965, p. 551.   
[11] Ibidem., p. 468. 
[12] MARX. Sulla questione ebraica, en Marx-Engels,op, cit., p. 189.

[13] Actualmente, la alienación -como categoría analítica- se encuentra en una crisis teórica debido a las profundas transformaciones sociales que han dado paso a la sociedad posmoderna.
[14] LACAN J., 1972 "El estadio del espejo como formador de la función del yo...”, Escritos I, Siglo XXI.

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