Percy Cayetano Acuña Vigil

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Sobre comida basura - About Junk Food

JF

Porqué se oponen al control de la comida chatarra

La comida chatarra (comida basura) contiene, por lo general, altos niveles de grasas, sal, condimentos o azúcares ,que estimulan el apetito y la sed, lo que tiene un gran interés comercial para los establecimientos que proporcionan ese tipo de comida y numerosos aditivos alimentarios, como el glutamato monosódico (potenciador del sabor) o la tartracina (colorante alimentario).

Si una persona consumiese comida chatarra todos los días tiene más probabilidades de padecer enfermedades sanguíneas, obesidad, diabetes y colesterol alto. No es lo mismo si esta comida se consume una vez a la semana, que todos los días. Las consecuencias pueden ser irreversibles y hasta lamentables. Los hábitos alimenticios que hemos adquirido con el tiempo y la vida moderna, se han transformado en un hábito que atenta contra la salud. Algunos de alimentos chatarra, comunes en muchos hogares son: hamburguesas, salchichas, patatas fritas, y productos congelados para la preparación en microondas, bebidas gaseosas, dulces entre otros.

Este tipo de comida es popular por lo sencillo de su elaboración  y conservación , su precio relativamente barato, su amplia distribución comercial que la hace muy fácilmente accesible y la presión de la publicidad. También porque no suele requerir ningún tipo de preparación por parte del consumidor final o esta es escasa, es cómoda de ingerir y tiene una gran diversidad de sabores.

La norma promulgada es conocida como aquella que lucha contra la 'comida chatarra. Esta norma establece la prohibición de aquellos productos con altos niveles de azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans. Son cuatro elementos que han sido identificados a nivel mundial como los detonantes de esta pandemia. Existe en el mundo una pandemia que ha generado que gran parte de las muertes se estén generando  por una mala alimentación.

¿A qué intereses responde la persistente desinformación sobre los verdaderos alcances de la nueva Ley de Promoción de la Alimentación saludable?, esto responde a los intereses económicos de algunas industrias que se niegan a advertir sobre lo que se está comiendo. Y también a una falta de compromiso con la salud y la vida de la población.

Con esta ley no se ha prohibido ningún alimento, simplemente se va a tener que advertir del alto contenido de azúcar para que la gente consuma eso con moderación. La ley no prohíbe ningún producto. La gente va a seguir comiendo su pan con chicharrón, su pollo broaster, su salchipapa o lo que sea. La ley no prohíbe nada.

La salud es primero que la chatarra.

Uno de los aspectos que sí regula la norma son los contenidos de la publicidad, especialmente aquella que va dirigida a los niños y adolescentes. El objetivo es evitar que se siga abusando de la ingenuidad y poca formación nutricional que tienen los niños y adolescentes para inducirlos a realizar un consumo inmoderado y sobreexponerlos a este tipo de consumo que está causando problemas de salud.

Es natural que a los industriales les afecte sus intereses y por eso salen a denostar la medida, aquí no se quiere tener en cuenta que los niños se dejan llevar por la publicidad  y hacen e imitan lo que ven, sin control. Argumentan sin razón que se afecta la libertad de elección cuando aquí se trata de aprovecharse de la libertad para el engaño.

Ademas los productos que venden los industriales de la comida basura son compuestos de elementos quimicos perecibles que dañan la salud, que sirven solo para matar el hambre y no nutrir, el objetivo que tienen es solo el lucro y no tienen ningun objetivo que no sea este.

La Ley conta la comida chatarra, defiende de la enfermedad; mientras que a la SNI sólo le importa sus intereses económicos. Esta lógica malevola sigue con la falsedad de que lo que hace el industrial es bueno y que no necesita control.

Hemos sido por años bombardeados con publicidad acerca de que comer productos industrializados no solo no es dañino, sino que es bueno y parte de la vida indiferente del ciudadano práctico y moderno.

Los Productos Ultra Procesados, están compuestos por ingredientes de bajo valor nutricional como el almidón de trigo, al que agregan grasas trans(lo peor para corazón, diabetes y cáncer), ingentes cantidades de sal y azúcar, aditivos químicos para sabor placentero, color atractivo y preservantes para que duren. Si comiéramos esa mezcla sin el saborizante que le ponen, la escupiríamos por desagradable.

El fin último de quienes producen estas mezclas es hacer dinero. Lo cual en sí no tendría nada de perverso si no fuera porque en el camino de hacerlo les importa poco o nada el veneno que día a día inoculan en los organismos. No es el procesamiento industrial en sí mismo el perverso, son los ingredientes insalubres que usan, lo que lo convierte en una bomba de tiempo para las arterias, el corazón, la sangre y el páncreas. 

La publicidad chatarra mueve en el mundo US$ 40 mil mllns. al año (Atlas of Food). En el Perú unos US$ 250 mllns. anuales. Anunciantes e industriales nos subestiman al usar el argumento de que la publicidad no influye tanto como para cambiar hábitos. Si es la razón de ser de la publicidad: forjar hábitos de consumo. No con información veraz de las (inexistentes) ventajas nutritivas de sus mezclas.

Ellos etiquetan y anuncian lo que hará que vendan. Estiran la realidad, la mezclan con fantasía, medias verdades, bonitos slogans, jingles e imágenes seductoras que se alojan en nuestra mente consciente y subconsciente. Por eso muchos hemos perdido la capacidad de ver lo que en verdad nos venden: basura disfrazada de comida con baja inversión (sabor y color) y grandes dividendos. Y otra vez, no es la publicidad en sí la perversa sino el modo en que se usa.

Al margen de las consideraciones técnicas y científicas ampliamente probadas y de fácil ubicación para quien busque con interés en internet en fuentes confiables y oficiales, entérense de quienes se gritan “intervencionismo”, que la Ley aprobada en el Perú no es idea del gobierno, es parte de una campaña global de la OMS y la OPS ante un fenómeno epidémico mundial y en frontal lucha contra una industria que se pinta de pseudoliberal escudándose en la libertad para defender su negocio degradante de la salud. Chile, Francia y otros países ya implementaron medidas protectoras de este tipo.

En el Perú las restricciones de la Ley no son para adultos como algunos infieren: por qué me van a prohibir mis papas fritas, gaseosa. Los individuos pueden seguir haciendo lo que les plazca, sana o dañinamente, pero los niños no tienen por qué sufrir las consecuencias de la ignorancia, mala elección e irresponsabilidad que afectará directamente su salud. La Ley está en función de ellos, no de las elecciones condicionadas por la publicidad subliminal.

La libertad de elegir mal por publicidad malevola no puede estar 100% sin restricciones por encima del bienestar de la sociedad. Por eso existen regulaciones y leyes que intentan proteger en muchas áreas de la sociedad.

Tampoco una Ley sola cambiará hábitos. Hay muchos factores que deben conjugarse. Por lo pronto el debate habrá hecho que más padres se enteren de lo que en realidad están canjeándoles a sus hijos por su comodidad de no cocinar o darse el tiempo de ser creativos para ofrecerles alimentos sanos y atractivos. Les están canjeando asegurada mala salud, enfermedad, gastos médicos y una pobre calidad de vida.

Hace unas décadas la industria tabacalera resistió de todas la formas posibles a que se reconociera publicamente que su producto hace daño y mata. Hoy la industria alimenticia, que produce comida chatarra, está haciendo lo mismo. Saben que la principal causa de muerte en nuestro país está vinculada al consumo de harina y azúcares refinadas. Sin embargo, la industria se defiende, y en vez de reconocer que hacen productos de mala calidad (por que tienen costos más bajos) que provocan enfermedades y matan, están haciendo todo el lobby posible para quedar eximidos de responsabilidad y aventarle toda la carga a los consumidores. 

El lobby de la industria alimenticia es tan efectivo, que ha logrado evadir buena parte de la regulación que se recomienda para controlar la obesidad, y ha montado un verdadera campaña de resistencia para que no se regule el consumo de comida chatarra en las escuelas. Este lobby salta ahora que se promulgo la ley, nunca antes dijo nada cuando afectaba directamente a toda la sociedad empropiandose de la libertad de hacer lo que deseaba afectando directamente a su salud.

En USA las normas establecidas por el derecho a la nutrición infantil aprobada por el Congreso denominado "Ley de Niños sin Hambre Saludables del 2010" es un esfuerzo por combatir la obesidad infantil y se esta ampliando y difundiendo más.

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación Scripps en 2008 en USA sugiere que el consumo de comida chatarra altera la actividad cerebral de una manera similar a las drogas adictivas como la cocaína o la heroína. Después de muchas semanas, con acceso ilimitado a la comida basura, el placer en los centros del cerebro de las ratas se hicieron insensibles, lo que requiere más alimentos para el placer. Después de que la comida chatarra fue quitada y reemplazada con una dieta sana, las ratas murieron de hambre en lugar de comer comida nutritiva. En el British Journal of Nutrition un estudio encontró que las ratas hembras que consumen comida chatarra durante el embarazo aumentan el riesgo de los malos hábitos alimenticios en sus hijos.

Un informe publicado en la revista de la Federación de Sociedades Americanas para la Biología Experimental sugiere que los bebés de madres con una dieta alta en azúcar y alta en grasas durante el embarazo son más propensos a la comida chatarra.

En un intento de reducir el consumo de grasas saturadas, en diciembre de 2011 Dinamarca introdujo el primer impuesto sobre la grasa alimentaria en el mundo mediante la imposición de un recargo en todos los alimentos que contengan más del 2,3 por ciento de grasa saturada . Hungría también ha impuesto un impuesto sobre los alimentos envasados ​​que contienen concentraciones nocivas.

Información reciente muestra además que convertirse en un norte americano puede ser malo para la salud. Un creciente cuerpo de investigación de la mortalidad de los inmigrantes ha demostrado que cuanto más tiempo viven en este país, se evidencia lo peor de sus tasas de enfermedades del corazón, presión arterial alta y la diabetes. Y mientras sus hijos nacidos en Estados Unidos pueden tener más dinero, tienden a vivir vidas más cortas que sus padres.

Este patrón va en contra de cualquier idea de que mudarse a Estados Unidos mejora todos los aspectos de la vida. "Hay algo acerca de la vida en los Estados Unidos, que no es propicio para la buena salud a través de las generaciones", dijo Robert A. Hummer, un demógrafo social en la Universidad de Texas en Austin. Esta información revela que a la larga el cuento del sueño norteamericano es una ficción.

Aquí quienes atacan la ley priorizan los intereses empresariales antes que la salud de la población, primando los intereses mercantilistas por encima de la salud y la vida.

Alimentos basura 

Adolescentes precoces  así también se amplia el negocio.

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