Percy Cayetano Acuña Vigil

Página organizada por Percy Cayetano Acuña Vigil, está dedicada a temas de información y de discusión del urbanismo, el planeamiento y la arquitectura, enmarcados por mi visión de la filosofía política.

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Lecciones no aprendidas.

LECCIONES NO APRENDIDAS.

Conozca el Perú primero. Vuele por LAN.

 Dos hechos que acaban de ocurrir. El vandalismo en el estadio de Universitario de deportes, y los huaycos en Chanchamayo. Ambos hechos son ejemplo de la forma en que se enfrenta la realidad. Ambos hechos ilustran como se espera a que ocurran los hechos, para luego ver como se resuelve, de alguna manera, los problemas presentados. Ambos hechos tipifican la actitud permanente de nunca estar preparados, de no prever, ni de planificar. 

En el caso del estadio de Universitario, todos los actores sabían lo que ocurriría. Nadie quiso intervenir porque no era su tarea. La policía porque no tenía órdenes expresas, los administradores del estadio por negligencia, porque en realidad la administración no tiene previstas situaciones como la presentada, y porque los individuos responden al patrón  de no intervenir si no es su tarea. El municipio porque asume que no es su tarea preocuparse por el bien común, los clubes porque su interés es el negocio y los vándalos porque ese es su motivo enfermo, están para contribuir al negocio, propugnado por los mismos clubes, y por el mismo periodismo, tanto escrito como televisivo. La cobardía encubierta por la personalidad de grupo. 

Ahora, después de los luctuosos hechos, todos se rasgan las vestiduras, para buscar un culpable. Nadie habla de cómo evitar que se repitan los hechos, y no es la primera vez. Las lecciones de cuando se cerraron las puertas del estadio nacional y hubo muchas muertes que lamentar, no se ha aprendido. Parece como si se esperara que ocurra nuevamente. No se habla del orden que debe de haber, de los protocolos que deben de cumplirse, de la ética que debe de observarse. Eso no es negocio, no da dinero y no permite lucrar. 

La actitud que se observa es la misma de todos los días. Cuando hay un asalto, nadie interviene, salvo los pobres damnificados. Incluso la misma policía siempre llega cuando todo ya pasó. El público no interviene por temor. Involucrarse en cualquier hecho público es peligroso. El sentimiento es el de que uno está solo y no tiene quien lo defienda. Lo mejor es no involucrarse. La desconfianza es lo que manda. La sospecha es lo que está en el alma del colectivo.  

Y si hablamos de los huaycos en Chanchamayo, se pide solidaridad. Solidaridad con Chanchamayo, claro, podemos llenar varias carpas con artículos viejos, y decir que si somos solidarios. Que bien. Y seguimos pensando en que la naturaleza nos juega una mala pasada. Sin embargo, quién pregunta ¿porqué esa población esta asentada en donde se sabe que está en riesgo? Quién les ha avisado a estos damnificados que están ubicados en donde no deben. ¿Y los planes de prevención donde están? ¿Y el Estado qué previo? No debe de haber prevención. No, eso no es negocio. 

Cada año, cuando viene la época de lluvias se repite el mismo cuadro, y el espectáculo de un pueblo lastimero, pidiendo limosna, se repite cada año. ¿Dónde está la previsión? ¿Donde están los planes de emergencia que deben de estar activos en forma permanente? 

En Chanchamayo el problema es el de la deforestación incontrolada. Se ha permitido y se permite la deforestación ilegal. En todo el territorio ocurre esto a vista y paciencia del Estado, que se encuentra incapáz de ponerle coto a esta actividad que ha destruido el territorio nacional. (Ocho millones de Ha. deforestadas). Esta es una de las consecuencias de la incapacidad de las autoridades para ponerle freno a esta actividad que continua pese a leyes y disposiciones destinadas a evitarla. Son letra muerta. 

Este es el fondo del problema; sin embargo no se habla de esto. No se habla del delito, el periodismo en general, sólo se refiere a las consecuencias. La TV. informa del drama, que es lo que vende. El alarmismo es lo que es noticia. No se trata del problema de fondo, porque implica una actitud previsora, que es lo que no existe. 

De semejante manera ha pasado en el norte del país, cuando ocurre el fenómeno del Niño. Se esperó a los desastres para luego pensar en actuar. Hoy día con el Niño encima, se ve que las obras que deberían haberse realizado, todavía no lo están. Incluso lo que se ha empezado a destiempo, será destruido por el próximo Niño.

Esta es otra de las deseconomías producto de la imprevisión. Este es el costo del sub desarrollo; toda esta inversión perdida, cada vez que hay un Niño se vuelve a perder la inversión realizada a destiempo y esto le impide al país tratar de avanzar un poquito en sus intentos infructuosos para salir del sub desarrollo. 

Esto ocurre en todo el territorio, todos los años. Son eventos que vienen ocurriendo y llevándose los millones de dólares que bien canalizados y oportunamente empleados, podrían ayudar en algo. Sin embargo, la realidad es que sirven de testigos de la impunidad y de la lenidad permanente con que se enfrenta esta situación. 

Esta incapacidad para proteger el territorio se ve además como en una vitrina cuando examinamos p.e. los lugares naturales que tienen valor, diría mejor, que han tenido valor, porque la realidad se ha encargado de destruirlos, de contaminarlos, de convertirlos en un ejemplo de vergüenza. Examinemos solo algunas playas bucólicas en el norte, por ejemplo Máncora, destruido por la construcción incontrolada, por la ausencia de plan urbano, por la avaricia y la especulación. Colan, contaminado por los desagües. Ha tenido que venir una misión alemana para hacer los análisis respectivos y el nivel de contaminación encontrado ha superado los mínimos niveles internacionales. Chimbote, es el ejemplo de la contaminación y de lo malsano que es un ambiente urbano. Es el ejemplo caótico de una ciudad tercermundista. ¿Qué se ha hecho frente a estos problemas? Solo paliativos y ninguna medida estructural de fondo.  

Examinemos las grandes irrigaciones semi abandonadas, los grandes reservorios como San Lorenzo, la represa de Lancones y el mismo reservorio de Olmos casi sin utilidad, los canales de irrigación del proyecto Chira-Piura, sin mantenimiento, con grietas. Todos lugares que pueden emplearse además, para fomentar el turismo y que están abandonados a su suerte por falta de promoverse empresa, por falta de Gestión. Igual ocurre con el valle del río Mayo y del Huallaga en Moyabamba, Tarapoto y Yurimaguas en el que solo alguna empresa privada trata de mantener en actividad un pequeño flujo de turismo pero que podría extenderse a Chachapoyas  y a Quelap y a todo el valle del Marañón. 

Por otro lado, el mismo calentamiento de la tierra ha determinado que Llanganuco ya haya cambiado en menos de 30 años, y a que los glaciares de la Cordillera Blanca hayan cedido y estén en proceso de extinción. Pero esto se lo debemos a la deforestación indiscriminada.  En relación a lo ocurrido con Huaraz, es otro ejemplo de desmanejo. Ocurrió el terremoto y se planifico un Huaraz campamento, se destruyo su plaza de armas, se destruyo su escala y su identidad. Se permitió que la población se localice en donde no debía, en el cauce del Huayco, y ahí esta esperando el próximo aluvión. 

Pero, queda Paracas, el escenario mas importante de la costa, depedrado por las compañías de harina de pescado, que han contaminado toda la bahía. No contentos con esto, se ha permitido la instalación de una siderúrgica, que contamina el aire, y para completar el cuadro, se ha construido un puerto, el general San Martín, que vierte todo el mineral sobre el mar, lo cual ha contribuido a la muerte de los lobos marinos, a su extinción y a su progresiva emigración. Semejante situación ocurre con todas las aves marinas y con la población de peces y de conchas de abanico. 

Finalmente, los bienes arqueológicos están en abandono, sin ningún cuidado ni vigilancia, expuestos al vandalismo de los Yuppies locales que con su arrogancia pasan sus 4 x 4 por las figuras del candelabro y de Nazca. Nadie protege nada, nadie es responsable de nada, y quienes pueden y desean hacer algo, no cuentan con los medios para hacerlo. Es penoso que el esfuerzo de la arqueóloga alemana haya sido vano. Solo con este valor el Estado del Sur habría ya canalizado miles de turistas en forma organizada a este paraíso que fue, y del cual ya solo tenemos el recuerdo de lo que era. 

Este cuadro es una película surrealista, y es realidad. Igual cuadro tenemos del resto de lugares valiosos. Estamos perdiéndolo todo, por no saberlo manejar, por no saberlo preservar. ¿Y que va a pasar en Pampa Melchorita?  

No toco aquí a las ciudades, que es la otra muestra de cómo se pierde millones de dólares que bien canalizados podrían ya haber logrado habitats que sean ejemplo para recibir turismo y visitantes que contribuirían a superar estos hechos. Baste mirar la puerta de entrada a Lima, el aeropuerto Jorge Chávez, el centro de delincuencia y de robo más grande de América del sur, y a vista y paciencia de la autoridad; de igual manera están las otras puertas de entrada al país. Baste mirar como es Aguas Verdes, que no son verdes sino contaminadas. Un pequeño centro de contaminación y foco de enfermedades por sus aguas estancadas y por la preponderancia del lumpen que lo rodea y que es el que recibe al visitante que ingresa por el Norte. De igual manera estan Huancané, Santa Rosa y los poblados a la vera del Amazonas, a la salida al Brazil y a Colombia.

Un pueblo que no prevé, que no tiene una actitud de aprender de su historia, siempre se mantendrá postergado, y a merced de quien sí prevé. Ambos hechos ilustran una actitud permanente de estar a la espalda de la realidad, la cual solo se mira cuando ocurren estos hechos que alteran el patrón bucólico con que se quiere ver esta realidad dramática. 

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